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Las aplicaciones y los chatbots en el marketing móvil

Desde la disminución de las ventas y las inusitadas e insólitas explosiones de algunos smartphones, pasando por los vertiginosos avances en materia de chatbots, hasta llegar a la maravillosa tecnología de la realidad virtual, el 2016 ha sido un año turbulento, por decirlo de alguna manera, para los dispositivos móviles. En lo que respecta a los vendedores, podemos afirmar que nunca había sido más difícil llegar a los compradores de teléfonos inteligentes.

Los desafíos que se presentan

Desde un principio, se consideró que una aplicación para el móvil era el comienzo más acertado para establecer relaciones con el dispositivo, más allá de los mismos anuncios. Sin embargo, esta consideración ha cambiado, en vista de que las aplicaciones solo son beneficiosas para determinadas marcas.

Y, algo más importante aún, se constituye por el hecho de que ha estado surgiendo una novedosa versión integrada, en lo que respecta a la experiencia informática, mediante la que se pretende conectar a los consumidores con información relevante online, de una manera que sea más fácil abrir y cerrar algunas apps.

Los vendedores continúan enseñando algunas preocupaciones de índole práctica: ¿será mejor tener un buen enfoque, antes de tomar partido? o ¿sería mejor que, de una vez por todas, se desarrollaran los chatbots? O ¿sería más conveniente desarrollar más aplicaciones, que estén acordes con los adelantos en el marketing?

Las aplicaciones continúan siendo el patrón más sencillo de entender por parte de los usuarios

Los asistentes digitales, los chatbots y las integraciones con otras aplicaciones, también están en la mira de los consumidores. La urgencia de llegarles a los usuarios de dispositivos móviles, es más visible cada vez. Muchos esperan que las ventas online de los móviles, terminen este año en un nivel del 32 %, lo que está por encima del 26 % del año anterior.

Es importante tener en cuenta, además, que es a partir de las apps móviles, que los usuarios pasan el 50 % de su tiempo en línea. Sin embargo, son muchos los vendedores que aún tratan de hallar una estrategia que sea adecuada a las necesidades del mercado y a los avances en el marketing. Las aplicaciones, en general, son bastante populares, pero los usuarios invierten la mayor parte de su tiempo en, tan sólo, cinco de ellas, esto es, en los medios masivos de comunicación y en apps de mensajería.

Lo anterior significa, nada más ni nada menos, que los fabricantes podrían invertir decenas de millones de dólares para desarrollar una aplicación extraordinaria pero, aun así, podría tardar un tiempo en romper los paradigmas y conseguir que la utilizaran los consumidores. Además de todo, actualmente no todos los fabricantes requieren de una aplicación, aunque existen ciertas excepciones, dado que algunas apps se han convertido en un requisito para los bancos y las compañías aéreas.

La progresiva digitalización de todos los sectores profesionales

Cada vez son más las profesiones que se están viendo obligadas a adaptarse al mundo de lo digital. Y no hablamos solo de trabajos por cuenta ajena en el seno de una empresa, sino que se trata de una transformación que estamos observando incluso por parte de los profesionales liberales.

Hay determinadas profesiones que incluso ya se señala que serán sustituidas por el uso de máquinas, especialmente en el entorno de la fabricación y de la mensajería tradicional.

No obstante, como señalábamos al principio, otro tipo de profesiones que exigen una mayor cualificación también se están viendo cada vez más digitalizadas, lo cual quiere decir que estos profesionales también corren “riesgo de extinción”.

Todas las profesiones se verán afectadas por la digitalización

Lo importante no es que una profesión exija una cualificación mayor o menor, sino que las actividades que se realicen en el seno de tal profesión sean más o menos fáciles de reemplazar.

De hecho, según investigaciones recientes, ya no existen profesiones que se puedan resistir 100% a la implantación de tecnologías digitales.

Por increíble que parezca, en el ámbito judicial, se ha llegado ya a desarrollar algoritmos que sirvan para analizar las sentencias, e incluso preparar juicios.
Pongamos por ejemplo el sector de la medicina. La previsión es que las nuevas tecnologías afecten no solo al trabajo del médico de cabecera, sino al que se hace en el propio quirófano.

Increíble pero tan cierto, que ya contamos con el robot Da Vinci, que actúa en quirófano realizando algunas intervenciones con tal nivel de perfección, que la recuperación del paciente resulta más rápida.

Este autómata está presente ya en más de 20 hospitales de España, y aunque no llega a sustituir al cirujano, afecta al personal en la medida que hace que no sea necesaria tanta gente en la operación.