Aumenta el número de madres emprendedoras

Las madres y los líderes de las empresas tienen más en común de lo quizás te habías planteado. Ambas figuras han de mostrarse enérgicas, resueltas, capaces, eficientes…siempre tendentes a mostrar una solución para todo problema que se les plantee. Y con un requerimiento añadido: deben poseer amplias dotes de coordinación.

Centrándonos en nuestras madres, podemos decir que da igual el tipo de desafío al que tengan que enfrentarse en relación a sus hijos: siempre se les ocurrirá una idea. Y es que son toda una institución, que sigue aunando el trabajo tanto de dentro como de fuera de la casa, con el desarrollo de sus propias carreras y con el hecho de sacar adelante tanto a sus familias como a sus propias vidas.

Las mujeres: emprendedoras por naturaleza

Cualquier comportamiento que adopta una madre constituye un referente para su familia. Desde el año 2007, las empresas regentadas por una mujer han aumentado hasta situarse en un 68%.

En relación a lo que decíamos al principio, el modo de operar de una madre es similar al de un gran líder de empresa, su casa, para más datos. En la misma ha de coordinar muy distintas tareas. Y es que si hay un hecho determinante en la vida de una mujer ese es la maternidad. Al punto, que, en nuestra sociedad viene dándose un fenómeno curioso en los últimos años, en la medida que, las mujeres, al convertirse en madres, se sienten tan motivadas que se lanzan a la aventura de emprender un negocio. Hoy en día, cuentan con la suerte de poder apoyarse en distintas herramientas para emprendedores.

Las principales razones para convertirse en empresarias

Cuando una mujer se convierte en madre su horizonte cambia, eso es innegable. Muchos y muy variados pueden ser los motivos que impulsen a las mamás a preferir establecerse por su propia cuenta frente a ser asalariada de una determinada empresa.

Quizás estés pensando en ser tu propia jefa, toda vez que ello te abre un amplio abanico de posibilidades en cuanto a flexibilidad horaria se refiere. Esta es una opción impensable cuando trabajas por cuenta ajena y la jornada laboral te viene impuesta, siendo, en muchas ocasiones, innegociable.

Lo dicho está relacionado con la siempre difícil conciliación de la vida laboral y familiar, todo un lujo, no al alcance de muchos.

Por último, el posicionamiento de tu negocio es, en muchas ocasiones, un objetivo a lograr que es posible que te hubieses planteado y nunca hubieses tenido la fuerza suficiente para poner en marcha. La maternidad actúa en este caso como motor, a la hora de intentar lograr determinados sueños.
Sea cual sea tu motivación, si eres madre, igual ha llegado el momento de que te lances a montar tu propio negocio, actividad que, sin duda, te ayudará a sacar a tu familia adelante. De hecho, es una forma innovadora y, sobre todo, muy emocionante de hacerlo. No tienes nada que perder y, en cuanto a ganar, puede que por fin saques rendimiento al enorme potencial que llevas dentro.